Se puede mantener correspondencia con el niño o niña que se apadrina, y así crear una relación muy especial. De ese modo, ellos también conocen a quienes les ayudan y saben de su interés por apoyar su desarrollo y esta comunicación será enriquecedora para ambos.
Al comienzo de tu apadrinamiento, será el niño quien te envíe una primera carta de bienvenida, a partir de ahí puedes escribirle y mantener una correspondencia. Si el niño es muy pequeño o no sabe escribir, será su madre o un voluntario quien te escriba por él y así te lo haremos saber.
Ten paciencia, los niños viven en zonas complicadas y de difícil acceso, por eso las cartas pueden tomar meses en llegar. En todo caso, si esperas desde hace muchos meses alguna carta del niño que apadrinas y piensas que existe algún problema, ponte en contacto con nosotros.